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Posted July 27, 2009
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tegucigalpa, Honduras
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Coup in Honduras |
EL COMANDANTE VAQUERO: "ESTE NO TIENE LOS HUEVOS DONDE DEBE"
No me perdí ni un instante del anunciado regreso de Zelaya a Honduras,
pero una cosa es en avión y otra caminando. El intento de ayer viernes
julio 25 fue una repetición, ahora más gráfica y demostrativa, de
aquel “regreso” de hace 20 días, en un jet de Petróleos de Venezuela,
que Fidel Castro describió como “heroico” y que en verdad fue un
teatro orquestado a prudente altura del suelo hondureño. Ayer, la
cobardía y la demagogia de Manuel Zelaya quedaron demostradas una vez
más, en la frontera hondureña.
El supuesto regreso aerotransportado del Comandante Vaquero, como lo
ha bautizado su titiritero venezolano, tenía el propósito de provocar
violencia para que el mundo viera cómo la gente era asesinada por el
régimen golpista, cómo se inmolaba por la democracia y por su lealtad
al legítimo presidente.
El joven asesinado en el aeropuerto dio ímpetu al argumento de medio
planeta, de que la única solución para evitar un baño de sangre en
Honduras era restituirle la presidencia a Manuel Zelaya. Lo que el
mundo no quería aceptar era que su regreso, impuesto por le OEA, la
ONU y quienquiera que fuera, lo único que podía provocar era el famoso
baño de sangre que hasta ahora se ha podido evitar. Respóndase usted
mismo, ¿quién, en verdad, lo ha evitado?
De la caravana que acompañaba a Zelaya por las carreteras de Nicaragua
desapareció el representante del titiritero, el canciller venezolano
maduro Nicolás Maduro. Los chavistas no lo dejan solo un minuto, pero
ya se dieron de cuenta que su manipulación del depuesto presidente ha
sido demasiada evidencia de sus planes en Honduras.
¿Cuál era el propósito de la incursión?: "El pueblo me rodeará y los
soldados bajarán sus fusiles'' había declarado por la mañana. Quería
un show mediático y provocar algunas víctimas más, para que el mundo
volviera a gritar: Hay que devolverle su silla presidencial a Zelaya
para evitar más muertos y para salvar la democracia.
A prudente distancia de la frontera, la escasa y desordenada comitiva
frenó y comenzó el segundo acto del teatro: “Zelaya y la telefonitis
aguda”. Le hablaba al mundo entero de que la ONU y la OEA habían
ordenado su restitución, y de que había venido a acompañar al pueblo
agredido por la dictadura golpista. Que los golpistas estaban
aislados.
Entonces vi a su canciller, Patricia Rodas, acercársele con cara de
conspiradora y hablarle al oído. Parece que ella había convencido al
Coronel hondureño Luis Ricarte de que escuchara al presidente. No sé
que habrá pensado el Coronel, pero imagino algo así como: ¿Yo en CNN?
¿Por qué no? Ahora o nunca.
Zelaya caminó inseguro hacia la frontera y se hicieron dos filas, con
un espacio en medio en el que, en un extremo, en la frontera hondureña
estaba el Coronel Ricarte y en la otra, en territorio nicaragüense
estaba el héroe bolivariano del día.
Entonces empezó algo que había que verlo para creerlo. Zelaya con las
manos le hacía gestos al Coronel que viniera hasta donde estaba él, es
decir que atravesara la frontera y caminara hacia el territorio
nicaragüense. El Coronel, inmutable, no se movió.
A Zelaya no le quedó más remedio que, visiblemente preocupado, caminar
a paso lento hacia el Coronel, mientras su canciller, Patricia Rodas,
por primera vez sonreía feliz de la trampita que le había puesto al
oficial hondureño.
El periodista de La Nación de Costa Rica cita hoy los comentarios de
dos zelayista impacientes por la indecisión de Zelaya: “Que cruce, ya
estamos cansados” y el otro que decía: “Este no tiene los huevos donde
debe.”
El líder de la insurrección cruzó la cadena que divide los dos países,
dio unos pasos y punto. Después de unas cuantas declaraciones
repetitivas, levantó con otros las cadenas que dividían la frontera
para que el mundo viera que estaba en Honduras. Aquello daba pena.
Según el New York Times estuvo en lado hondureño unos treinta minutos;
a mí me pareció una eternidad tanto ridículo.
Parece que, por el nerviosismo o por la conveniencia en ese momento,
olvidó su repetitivo llamado, desde el exterior, al pueblo para que se
levantara insurreccionalmente. También olvidó su promesa de
acompañarlos en el martirologio.
Chávez debe haber sufrido un ataque de cólera y Fidel desde su cama de
enfermo debe haber gritado: “Maricón, con todo el dinero que te dio
Chávez has hecho un papelazo.” Zelaya dio marcha atrás, de regreso al
territorio bolivariano de Daniel Ortega y camino a Washington para
continuar con su comedia mediática.
Ahora Hillary Clinton, José Manuel Insulza y Oscar Arias dicen que su
intento de regreso fue una imprudencia y que este tipo de acción puede
acarrear el baño de sangre que hay que evitar en la mesa de
negociaciones. Tienen razón, pero también ha sido una imprudencia
tratar de imponer su regreso a la presidencia.
El baño de sangre que los miembros de la OEA quieren evitar es el baño
de sangre que Zelaya,Chávez, Daniel y Castro no han podido provocar.
¿Por qué? Porque este comandante vaquero no tiene ni la razón ni “…los
huevos donde debe”; los huevos y la razón de Honduras están en el otro
lado.
Publicado por Huber Matos Araluce en
http://patriapuebloylibertad.blogspot.com
QUIEN ES HUBER MATOS?
http://es.wikipedia.org/wiki/Huber_Matos
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